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COLOMBIA EN LOS OJOS DE MAURICIO GÓMEZ

 Mauricio Gómez

 

Maurico gomez

 

Colombia en los ojos de Mauricio Gómez

Después de 16 años de exilio, el periodista regresó en 2005 para recorrer una vez más el país. En ese ejercicio descubrió que los problemas sociales y ambientales no han cambiado, de lo cual da cuenta en su nuevo libro.

Desde hace ocho años realiza crónicas para “CM&”. Ahora lanza el libro “Crónicas,” que es una compilación de ese trabajo. ¿Cómo fue la selección?

Había mucho material y con el editor, Alfredo Iriarte, comenzamos a ver cuáles eran las historias que podíamos sacar en el libro. Queríamos sacar historias muy distintas, entonces hay unas del lado social, como la de niños guerrilleros o la violencia contra las mujeres, y también hay otras que podrían estar en la categoría de medio ambiente, en las que hablamos del río Bogotá, del Parque Tayrona o la minería. La idea era representar los diversos temas que hemos trabajado. Pero hubo muchas que quedaron fuera.

¿Sería la segunda parte del libro?

 

No sé si se pueda hablar de una segunda parte. Esperemos a ver cómo le va a esta entrega. Este libro tiene una novedad y es que hemos incluido un código QR, que lleva al lector al video de la crónica, la hace más interesante.

Ha desarrollado su carrera periodística en televisión. Pero ¿siempre tuvo presente el formato de crónica para dar cuenta de sus investigaciones?

Desde que trabajé en el noticiero 24 Horas me gustaban los temas ambientales. En los 80 trabajamos sobre varios temas que, creo yo, fueron un campanazo de alerta, como el programa Colombia en la caneca, en el que mostramos cómo contaminábamos los ríos con las basuras, lo cual sigue pasando.

O sea que no hubo cambios en esos 16 años que estuvo fuera del país.

Pocas cosas han mejorado, por ejemplo el río Medellín, que fue uno de los temas que trabajamos. Está en un proceso de renovación y purificación. El problema del Parque Tayrona sigue igual o peor que antes, porque aún no se sabe a quién le pertenecen esos predios.

¿En qué cambió la manera de investigar de hace 30 años a ahora?

No creo que haya cambiado mucho. Pienso que hoy en día hay más información que hace 30 años, cuando no había ni celulares ni internet y había que ir a pata a buscar la información. Creo que esa es la mejor manera, a pesar de que haya internet. La información se busca yendo al lugar y no quedándose en Bogotá. Ahora todo se aceleró, con la internet las noticias se atropellan unas a las otras. Si hoy por la mañana le hacen un atentado al papa y dentro de tres horas dicen que James Rodríguez no va a jugar en la selección, el atentado al papa queda muerto. Estamos en una sociedad en la que no hay tiempo para analizar la noticia, no tenemos tiempo de analizar lo que está pasando con el proceso de paz, nos están diciendo que tenemos que contestar sí o no, pero a qué, si no conocemos los textos. Estamos en la dictadura de la última noticia del día.

¿Cuánto tiempo le lleva hacer una crónica?

Todas las crónicas demandan tiempos distintos, dependiendo del sitio. Por ejemplo, hice una crónica del río Magdalena que me llevó más de un mes, o, por ejemplo, el TLC con Estados Unidos, que se demoró en terminar. Afortunadamente Yamid siempre me da tiempo para trabajar los temas.

¿Cuál es el departamento más abandonado del país?

Hay muchos. Los de siempre, como La Guajira y el Chocó, o departamentos con muy malos síntomas por la presencia de mafias que los gobiernan, como Córdoba y Magdalena, que son tierra de nadie. La playas son de las mafias.

¿Nos falta recorrer más el país para dar con la noticia?

Sí. Bogotá sigue siendo el centro de las noticias. Por ejemplo: qué pasó con el mayor desastre ambiental por la voladura de los oleoductos en el Putumayo. ¿Quién volvió a hablar del tema? ¿Qué pasó con las zonas afectadas? Eso fue hace menos de un año y nadie volvió allí. Así que hay una centralización de las noticias, sólo nos vemos el ombligo y lo demás no importa. Nada nos conmueve, nos volvimos insensibles.

Y en el ejercicio de hablar con las fuentes y no depender de la internet, ¿pudo huir de la tecnología?

Ya no tengo un celular flecha, no puedo nadar contra la corriente, pero es casi un milagro si uno tiene 20 segundos de paz, porque es imposible concentrarse con las llamadas, los mensajes, el Whatsapp. Recibo muchos correos al día, invitaciones a eventos que no puedo contestar, porque no me queda tiempo. Prefiero apagarlo.

¿Y asiste a esos eventos?

Nunca voy a las invitaciones, soy muy poco sociable. No me gusta el estilo de socializar en cocteles. Prefiero quedarme con uno o dos amigos de verdad, con los que no me toca aparentar nada, o me pongo a leer. Entre ir y hablar bobadas en un coctel, prefiero leer un libro. Además, dejé de utilizar corbata hace muchos años.

Se exilió en París por 16 años después de las amenazas. ¿Qué extraña de esa época?

Las librerías de París. Hay una riqueza de libros para cualquier tema.

¿El gusto por el arte surgió por su papá, Álvaro Gómez Hurtado, o venía de tiempo atrás?

De tiempo atrás. Obviamente él fomentó ese gusto. Hablaba de manera agradable de una pintura o de un pintor. Desgraciadamente, buena parte de mi vida artística él no la pudo conocer. Pero el periodismo también fue algo que heredé de él.

¿Y por qué no la política?

Porque quedé vacunado desde muy chiquito. Cuando me di cuenta de que el mejor amigo por la mañana puede ser el mejor enemigo por la noche, entonces es una profesión en la que no hay lealtades.

¿Se considera más artista o periodista?

Los dos, lo que pasa es que son excluyentes. Pensé que iba a poder trabajar en las mañanas en CM& y por las tardes tener un taller para hacer arte, pero no funcionó.

¿Cómo representaría el país desde el arte?

Como el viejo chiste de Dios que nos dio el país más lindo, poblado por mucha gente mala, que son una minoría, pero que han hecho mucho daño.