PETRO PRESIDENTE

histórico triunfo de la izquierda en
Colombia y promete un cambio
profundo

 

 

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El nuevo presidente de La República de Colombia,

doctor, Gustavo Francisco Petro Urrego

Por: Martín Bayona

Petro, de 62 años, sacudió la historia política de Colombia al convertirse en el primer líder de izquierda, crítico del modelo económico gobernante y alejado de la clase política tradicional en llegar al poder.
Con más de 11,2 millones de votos, el resultado lo convierte en el presidente más votado de las historia del país. Petro ganó un 50,44% de los votos frente a los 47,31% de Hernández.
Su gran promesa de campaña es hacer profundas reformas políticas, económicas y sociales que lleven a Colombia, un país violento y desigual, a la paz y la equidad. “Al camino de la vida y del amor”, suele decir.
Rebelde, estudioso e introvertido, el presidente electo estuvo 12 años en la guerrilla y construyó su perfil político con valientes denuncias en el Congreso.
}Muchos temen que su personalidad despótica y contenciosa -él mismo admitió ser autoritario- genere un conflicto político que se traduzca en caos e ingobernabilidad. A su campaña se adhirieron políticos que él mismo cuestionó por corruptos. Otros temen que su cercanía ideológica con el chavismo, que él niega, cree una crisis económica como la venezolana.
“En términos institucionales están los que contempla nuestra Constitución, en particular el (contrapeso) que en Colombia funciona de forma más eficiente para controlar a los presidentes es la Corte Constitucional”.
“Petro entra con una Corte Constitucional que, a diferencia, por ejemplo, de la corte de Estados Unidos, el presidente colombiano no controla completamente. El presidente estadounidense nomina a todas las personas que están en la Corte, así pase por el control del Senado. Ese no es el caso en Colombia”, explica.

Efectivamente, durante su periodo, Petro podrá nominar a dos magistrados que completarán su periodo, de un total de nueve. Es decir, al menos siete de los togados serán completamente independientes del presidente electo.

La catedrática recuerda que, por ejemplo, Petro expresó durante la campaña presidencial su intención de declarar la emergencia económica que le conferiría poderes excepcionales, pero no podría declararla sin la aprobación de la Corte Constitucional.

“El diseño de nuestra Corte es algo chévere de nuestra Constitución. Es una garantía, juega un rol súper importante en mantener el control frente al Ejecutivo”
Otro sustancial freno que tendrá Petro cuando se posesione es el Congreso de la República. A diferencia de sus vecinos Perú y Ecuador, en Colombia es bicameral, está conformado por el Senado y la Cámara de Representantes.

El nuevo Congreso fue elegido en marzo y entrará en funcionamiento en julio de este año por el periodo 2022-2026.

El Pacto Histórico consiguió 20 escaños en el Senado y, además, varias circunscripciones en la Cámara de Representantes, que se elige a nivel departamental, en lugares donde la izquierda nunca había ganado.

“Petro tiene un número de congresistas de su partido con quienes seguramente puede trabajar, pero no tiene la mayoría, entonces va a tener que entrar a negociar su ambicioso paquete reformas con el Congreso”
La Constitución Política de Colombia de 1991 dispuso que los organismos de control son la Procuraduría General, que investiga las faltas disciplinarias de los funcionarios públicos; la Defensoría del pueblo, que se ocupa de la protección de los derechos fundamentales; y la Contraloría General, que hace control fiscal sobre quienes manejan fondos o bienes de la nación.
Y aunque, como las cortes, hace parte de la rama judicial, una cuarta entidad que cabe para este análisis entre los órganos de control es la Fiscalía General, un ente autónomo que investiga delitos e infracciones.
“Lo que vimos en el caso de Perú y de Chile [con las elecciones de Pedro Castillo en 2021 y Gabriel Boric en 2022, respectivamente] fueron devaluaciones importantes que en su mayoría se revirtieron y muy probablemente en el caso de Colombia, si el nuevo gobierno actúa de manera relativamente responsable, después de un episodio de nerviosismo, la cosa se tranquiliza”
“Si algunas de las políticas de Petro tienen éxito, como por ejemplo golpear la exploración de petróleo y eventualmente hacer que la explotación del petróleo caiga -el petróleo es el principal renglón de exportaciones de Colombia-, lo que muestran los análisis es que claramente habría una afectación”.
“Si la gente siente que todo es mucho más costoso, que hay mucha más pobreza, que no hay oportunidades de empleo, claramente la favorabilidad del gobierno se va al suelo y eso le quita margen de maniobra a cualquier administración. Por esa razón es que es tan importante mantener la buena salud de la economía”.
La llegada de Petro a la presidencia de Colombia ha generado mucha curiosidad y especulación sobre la relación que tendrá con la Fuerza Pública (Ejército, Policía Nacional, Armada y Fuerza Aérea), una vez se posesione en el cargo.

El mayor general Eduardo Zapateiro, jefe del Ejército colombiano, mantuvo en campaña una disputa por twitter con el ahora presidente electo, al que criticó con dureza.

El domingo en la noche, ante el triunfo de Petro, ya se rumoreaba con la renuncia de Zapateiro, representante más notable del ala dura y conservadora de los militares.

Algunas voces han incluso sugerido la posibilidad de un golpe de Estado. ¿Qué tan determinantes serán los militares en la gobernabilidad de Petro? ¿Es viable un golpe de Estado?

“Yo no lo veo. Primero porque se han dividido; segundo, no tienen una figura que eventualmente hubiera podido tener algún respaldo político. Y en los militares y en los policías no es fácil que alguien en retiro vuelva y lo respeten”
“Tienen además unas reglas que hay que respetar por encima de todo. Y los casi 500.000 miembros de la fuerza pública están más preocupados por mantener su salario, sus primas y no se van a meter en una aventura”, añade.

“¿Qué es lo que se encuentra el presidente? Unas fuerzas que se cayeron en las encuestas, que están deslegitimadas, que están divididas internamente y por eso hay tanto escándalo de corrupción”
Un elemento que ha fracturado enormemente a los militares, particularmente al ejército,
es que algunos se han sometido al tribunal de justicia transicional, JEP, después de que se firmó el proceso de paz con las FARC durante el gobierno de Juan Manuel Santos.
“Uno podría decir que la división, por ejemplo, en el Ejército es de santistas versus uribistas, pero cuando uno conoce un poquito más adentro sabe que no son solo dos bandos, son muchos bandos”
E el tema de la economía, la relación con los militares y la policía depende de cómo lo maneje el presidente electo
El candidato de izquierda ganó las elecciones en Colombia al lograr más de 11 millones de votos en la segunda vuelta presidencial, según los resultados de la Registraduría.

Petro se define como un líder de izquierda “progresista” en un país altamente tradicional y de derecha. Propone hacer “girar la economía alrededor de la vida”, apostarle a la riqueza natural y a la protección del medio ambiente, así como “profundizar la democracia”, y hacer una estructura económica “que se base en la producción y no en la extracción”
También planea abrir un diálogo en torno a tres temas principales: protección de la selva amazónica, poner fin a la guerra contra las drogas y alejar la economía colombiana de proyectos extractivos como los combustibles fósiles.
Es probable que sus conversaciones futuras con el presidente de EE.UU., Joe Biden, sean difíciles, con los dos líderes diametralmente opuestos en temas como las relaciones con Venezuela.
De cualquier manera, Petro es ahora el más reciente presidente progresista electo en los últimos años, tras el triunfo de Gabriel Boric en Chile (2021), Xiomara Castro en Honduras (2021), Pedro Castillo en Perú (2021), Luis Abinader en República Dominicana (2020), Nayib Bukele en El Salvador (2019), Alberto Fernández en Argentina (2019), y Andrés Manuel López Obrador en México (2018).

La llegada de estos líderes al poder se dio antes y durante la pandemia de covid-19, y luego, y a la manera de un péndulo, de una ola de presidentes de centroderecha y derecha (Mauricio Macri en Argentina, Sebastián Piñera en Chile, Jair Bolsonaro en Brasil, entre otros), que, a su vez, procedió a otra ola de mandatarios de izquierda, a veces agrupados en la amplia y poco delineada categoría de Socialismo del Siglo XXI (entre los cuales figuran Hugo Chávez en Venezuela, Néstor y Cristina Kirchner en Argentina, Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, entre otros)
En su programa de gobierno Petro ha prometido cambiar el modelo económico impulsando la producción agropecuaria; apostar por el cuidado del medio ambiente, cambiando la matriz energética; promover la igualdad de las mujeres; cambios en las fuerzas de seguridad; avanzar en la reforma tributaria con impuestos progresivos.
Gustavo Petro es Presidente de Colombia
Por primera vez en 200 años de historia nuestro país vivirá el sueño de la esperanza. Viviremos un periodo de paz, reconciliación, reconstrucción y crecimiento sin precedentes. Hoy todos los colombianos recuperamos la oportunidad de vivir de forma auténtica, de soñar en grande, de vivir sabroso, de vivir dignamente. Es tiempo del cambio, es tiempo del gobierno de Gustavo Petro 2022-2026.

Ver programa de gobierno
Dos políticos tradicionales, que a principios de siglo fueron adeptos a Álvaro Uribe y luego a Juan Manuel Santos, fueron dos de los mayores alfiles de Petro en esta nueva campaña: Armando Benedetti (actual senador, elegido en 2020 por el Partido de la U) y Roy Barreras, antes senador del Partido de la U y ahora senador electo por el Pacto Histórico en 2022.

EL PRIMER DIOSCURSO DE PETRO

 


“Él genera pasiones viscerales encontradas: hay gente que lo idolatra a muerte, que lo adora, y hay gente que lo odia con todas las entrañas”
La política ha sido transversal a Gustavo Petro. A sus 62 años recoge un paso por la vida pública que lo ha llevado a ser personero y concejal de Zipaquirá, guerrillero, representante a la Cámara, agregado de la embajada de Colombia en Bélgica, alcalde de Bogotá y senador de Colombia durante dos periodos. Es metódico al hablar. Estoico, pausado, teórico. Hay quienes lo califican como orgulloso, autosuficiente, engreído, y sus enemigos políticos lo han comparado con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez y Nicolás Maduro y, hasta lo han señalado de ateo (a pesar de que ha dicho que cree en Dios) para alejarlo de los votantes en un país mayoritariamente católico.
A Petro sus rivales políticos lo siguen estigmatizando por su paso por la guerrilla del M-19, una guerrilla urbana de origen socialista, a la que se unió en su juventud. El M-19 dio muchos golpes de opinión como el robo de las armas del Ejército del Cantón Norte (1978), una fortaleza militar, a través de un túnel, y en un acto “simbólico”, recuerda Petro”, el M-19 robó la espada de Bolívar.
“¿De quién era la espada?”, recuerda Petro. “La espada no era ni más ni menos que del pueblo. Y estaba realmente secuestrada”, dijo en una entrevista con la periodista Carolina Sanín en el programa de televisión Mesa Capital. El día de la firma del acuerdo de paz con el M-19 en 1990, el grupo guerrillero devolvió la espada de Bolívar.
Pero ese grupo, el M-19, fue el mismo que se tomó el Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1985 en el centro de Bogotá. Durante dos días, los insurgentes retuvieron a 350 rehenes, entre magistrados, empleados judiciales y visitantes.

Tras el operativo militar para retomar el control del edificio murieron 98 personas y 11 más fueron declaradas como desaparecidas. Pero Petro ha sostenido que él no participó en esta toma.

“Cuando sucedieron los hechos de la toma violenta al Palacio de Justicia y la retoma aún mayor, mucho más violenta del Estado del Palacio de Justicia, yo estaba siendo torturado en una caballería del Ejército en la ciudad de Bogotá. Era un muchacho en aquel entonces y fui a parar a la cárcel después de la tortura”