Víctimas, narcotráfico, vinculación en política, desmovilización y restitución de tierras son ideas claves en el camino hacia la paz que seguiría después de un eventual acuerdo entre el Gobierno y las Farc en la Habana. ¿Qué viene cuesta arriba en ese proceso?

De aquí y de allá

Narcotráfico

El narcotráfico es uno de los temas de más fácil negociación en el proceso de paz. Para que sea exitoso las Farc deben empezar por reconocer que han estado vinculadas al narcotráfico y prometer que sus frentes van a abandonar esta actividad. Ellas, a cambio, pedirán descriminalizar actividades de cultivo de hoja de coca, detener las campañas de aspersión aérea en los cultivos, y desarrollar más y mejores programas de desarrollo alternativo integral. Asumir estas dos últimas peticiones le haría bien al país.

Daniel Mejía
Director del Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas (Cesed), Los Andes

La hoja de coca no es la causa de todos los males que aquejan a la sociedad colombiana. Nosotros defendemos la hoja de coca y tratamos de sustituir los usos ilícitos por lícitos. Con productos como aromáticas, geles, jabones y licor de hoja de coca estamos haciéndolo.  Para protegernos, proponemos una ley espejo para el comercio con Estados Unidos: así como ellos no dejan entrar productos por razones fitosanitarias, nosotros pongamos una barrera similar para alimentos transgénicos. 

David Curtidor
Representante de Coca Nasa, iniciativa de comuneros indígenas del Cauca para revalorización de la hoja de coa.

Víctimas

La paz no se logra con la firma de un acuerdo, sino con el tránsito hacia la reconciliación y con un enfoque centrado en las víctimas, que son más de 5 millones, 80% de las cuales han sufrido desplazamiento.  Repararlas y hacer efectiva la ley de víctimas tendrá un costo alto, de 60 billones de pesos en los próximos 10 años.  Pero no hacerlo  y no cesar la condición de desplazamiento también tiene un costo alto, porque las consecuencias sicológicas de la violencia impactan también la economía. Ausentismo laboral, menores ingresos, mayores niveles de aversión al riesgo, pesimismo y desesperanza son constantes en aquellos que han sido víctimas. Y aunque los problemas sicológicos no sean los principales que puede tener una víctima, su salud mental sí es fundamental para tomar decisiones en asuntos de tierras, de empleo y capacitación, que finalmente determinan su futuro. 
 
Andrés Moya
Ph.D en Economía Agrícola y Recursos Naturales, Universidad de California, Davis

La ley de víctimas es la principal de las acciones que se han tomado para alcanzar la paz, pero la sociedad colombiana parece no entenderlo así  porque hasta ahora se ha pensado la paz como la desmovilización de los victimarios, pero no se había pensado en la redignificación de las víctimas. 

Las Farc se excluyen de su condición de victimarios al decir que todas las víctimas son responsabilidad del Estado por acción o por omisión.

Guillermo Rivera
Representante a la Cámara

Desmovilizados

El proceso integral para el fin del conflicto implica la dejación de armas, la desmovilización, la reinserción y la reintegración.  En la historia de la resolución del conflicto del país se han utilizado las figuras de indulto y amnistía, y más recientemente la desmovilización y la pena alternativa. 

Con la desmovilización de más de 31 mil paramilitares entre el 2002 y el 2006, el país ha sufrido consecuencias como la conservación de las estructuras de narcotráfico a través de las Bacrim   y el aumento de la actividad de la guerrilla en sitios de desmovilización paramilitar. 

El Ministerio de Defensa calcula que las Farc tienen alrededor de 18 mil combatientes y milicianos.

Fabio Sánchez Torres                 
Ph.D. en Economía, Rutgers University

Tendemos a creer que los acuerdos políticos son la ruta expedita hacia la paz. Pero cualquier proceso podría tender más hacia la división que hacia la unión si no hay consenso en la sociedad. Y este proceso de negociación política que se está planteando no ha sido formulado a partir de acuerdos básicos entre los colombianos. La ley de Víctimas, por ejemplo, surgió de un grupo de la intelectualidad y algunos sectores políticos. ¿Pero la sociedad la entendió y se comprometió con ella? No.  Si se logra un acuerdo político con las Farc estaremos apenas en condiciones de preguntarnos cómo hacemos para iniciar un verdadero proceso de paz.

Eduardo Villar
Presidente de la Fundación Social

Tierras

Colombia es uno de los primeros países en inequidad en la distribución de tierras, y esa inequidad ha aumentado en los últimos años por la informalidad en los derechos de propiedad, que ha facilitado los despojos y ahora son un reto para la política de restitución.  Se calcula que 2,1 millones de hectáreas van a ser difíciles de recuperar por la población desplazada debido a la ausencia de títulos formales.  Pero devolver la tierra a la población no es suficiente, se requiere también equiparar el uso que se le da a la tierra con su vocación.  El 21,5 por ciento del territorio es apto para la ganadería, pero solo se usa para ello el 5,9, así que se necesitan políticas para mejorar el mercado de las tierras y promover el desarrollo rural. Eso es imprescindible, y el proceso de paz es una buena excusa para lograrlo, independientemente de si se logra un acuerdo político en la Habana o no. 

Ana María Ibañez
Decana, Facultad de Economía

Aún si se lograra la restitución del 100 por ciento del territorio despojado a las víctimas, la estructura agraria continuaría bastante parecida a como es hoy, cuando es casi imposible encontrar un peor modelo que el nuestro.  La restitución es una cortina de humo para ocultar el resto de la política agropecuaria en el que lo que se hace es sustituir  el trabajo nacional por el trabajo extranjero.  Si tenemos tierra, agua y gente pero no producimos ¿a qué jugamos?

Jorge Robledo
Senador del Polo Democrático Alternativo

Participación política

Si el proceso de paz resulta exitoso, las Farc deben salir con expectativas claras de participación política. Dar poder político a las Farc es la manera mediante la cual ellas pueden esperar que no se les haga conejo con las promesas. 

Leopoldo Ferguson
Ph.D. in Economics, MIT

La participación en política es el corazón de un acuerdo de paz, sin ella no puede haber una paz negociada.  La gente quiere la paz pero le dice no a que las Farc hagan política porque se cree que eso significaría que las Farc harían las leyes en Colombia.  Eso no es así. Los que firmamos acuerdos de paz fuimos siempre una minoría que alcanzó su mejor momento con un 27 % de participación en la Asamblea Constituyente, pero para hacer las leyes se necesita el 50 por ciento por eso, el riesgo de que las Farc hagan las leyes es mínimo. Y para que lleguen a gobernar necesitarían convencer a la mayoría de colombianos y eso tampoco es fácil.  El 95 % de los desmovilizados del M-19 han cumplido su palabra, pero ¿cuántos de los paramilitares desmovilizados, cuyos jefes fueron presos y extraditados, son hoy miembros de las Bacrim? Muchos, eso muestra que el castigo, por sí mismo, no es solución para que se vuelva a delinquir. 

Antonio Navarro Wolf
Vocero Nacional del Movimiento Progresistas

Foro Proceso de Paz

Fecha: 9 de octubre

Lugar: Auditorio ML, Universidad de los Andes

Organizaron: Facultad de Economía y El Espectador

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